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El sonido de tu smartphone puede parecerse al del cine

El sonido de tu smartphone puede parecerse al del cine gracias a la neurociencia: así es como Dolby ha integrado en él audio Atmos

Dolby Atmos, DTS:X y, en menor medida, Auro-3D, han cambiado las reglas del juego en lo que se refiere a la reproducción de bandas sonoras. Estas tecnologías de sonido envolvente nos ofrecen una inmersión en los contenidos mucho más profunda e impactante que los anteriores formatos de audio multicanal, como Dolby Digital, DTS, Dolby TrueHD o DTS-HD Master Audio.

Por el momento es Atmos, la propuesta de Dolby, la que cuenta con el mayor respaldo por parte de las productoras cinematográficas, las salas de exhibición y los fabricantes de electrónica de consumo. Pero lo más sorprendente es que durante los últimos tres años los usuarios hemos sido testigos del desembarco de esta tecnología en dispositivos en los que a priori parece imposible implementarla, como ordenadores portátiles y smartphones.

Si nos paramos a pensarlo, ¿cómo es posible que un teléfono móvil procese y reproduzca la misma banda sonora que en los cines y en nuestras casas exige llenar la sala de altavoces? Una de las peculiaridades de Dolby Atmos es que requiere la instalación de cajas acústicas en el techo, o bien emularlas utilizando unos altavoces especiales que recurren a las reflexiones de las ondas sonoras en el techo. A partir de aquí resulta difícil aceptar que un móvil, una barra de sonido o un portátil puedan reproducir audio Dolby Atmos. Y sí, lo hacen. Descubramos juntos cuál es el «truco».

Estas son las claves de Atmos: los objetos y los altavoces en el techo

Antes de que veamos cuáles son las tecnologías utilizadas por Dolby para trasladar la experiencia que nos ofrecen los equipos de cine y cine en casa con Atmos a nuestros portátiles, barras de sonido y smartphones es importante que repasemos en qué se diferencia realmente esta innovación de sus predecesoras. A diferencia de otras tecnologías de codificación de sonido multicanal, como Dolby Digital, Dolby TrueHD o DTS-HD Master Audio, Dolby Atmos no utiliza canales. Usa objetos.

Si somos realmente rigurosos debemos aceptar que Atmos, en realidad, también utiliza canales. De hecho, esta tecnología de codificación puede administrar el sonido de hasta 64 canales independientes, pero lo realmente importante es que pone a nuestra disposición un número virtualmente infinito de ellos. ¿Cómo lo hace? Utilizando objetos, que es el recurso con el que trabajan los creadores, que ya no tienen que preocuparse por asignar un sonido determinado a un canal concreto.

Para entender qué es un objeto solo tenemos que pensar en él como una fuente puntual emisora de sonido. Cuando vemos una película que tiene una banda sonora codificada en Dolby Atmos cualquiera de las personas, animales, vehículos, o cualquier otra cosa que puede emitir sonido es un objeto. De hecho, en una secuencia de una película podemos ver simultáneamente decenas de objetos emitiendo sonido a la vez.

Como os he explicado unas líneas más arriba, los cineastas y los ingenieros de sonido que crean las bandas sonoras de las películas ya no tienen que decidir qué canal debe reproducir cada uno de esos sonidos. Con Dolby Atmos pueden trabajar con mucha más libertad y flexibilidad porque solo tienen que preocuparse de mover cada uno de esos objetos por un espacio virtual tridimensional que representa la sala física en la que se va a reproducir la película, bien se trate de un cine, bien sea nuestra propia casa.

A partir de aquí es el procesado Atmos el que se responsabiliza de recoger toda esa información espacial y de audio para codificarla y dar forma a una banda sonora digital que posteriormente deberá ser decodificada y reproducida por múltiples dispositivos. En los cines de la decodificación se encarga un procesador de sonido que, además, debe decidir a qué canales físicos presentes en la instalación debe enviar cada sonido y en qué momento debe hacerlo.

El funcionamiento de Dolby Atmos en nuestros equipos de cine en casa no es muy diferente al de las salas de exhibición. En este caso de la decodificación de la banda sonora se encargan nuestros receptores de A/V y procesadores de sonido envolvente, pero lo demás es igual en la medida en que, de nuevo, son estos últimos los que deben decidir a qué canales físicos deben enviar cada sonido, y también en qué instante deben hacerlo. El objetivo es el mismo: recrear en nuestro hogar el mismo espacio sonoro tridimensional sobre el que han trabajado los técnicos que han creado la banda sonora.

Ya sabemos con bastante precisión cómo trabaja Dolby Atmos y por qué nos interesa identificar las fuentes de sonido como objetos, y no pensar en los canales. Pero aún nos queda abordar otro elemento esencial de esta tecnología de sonido envolvente: las cajas acústicas para el techo. Y es que para que la inmersión en el escenario sonoro virtual que nos propone Atmos sea creíble es necesario que el equipo de reproducción cuente, además de con las cajas acústicas habituales con topología 5.1, 7.1 o cualquier otra más ambiciosa, con altavoces en el techo.

Estas últimas cajas acústicas son estrictamente necesarias para dotar a Atmos de la capacidad de desplazar objetos en la dimensión vertical, y no solo en horizontal. Hasta la llegada de Atmos todos estábamos familiarizados con los sonidos que se proyectan desde delante y junto a la pantalla (o detrás de ella en los cines), desde los laterales y desde la parte trasera de la habitación. Pero estos canales solo nos ofrecen la posibilidad de desplazar los sonidos en el plano horizontal. Hacia delante y atrás, y hacia un lado y otro. Pero no hacia arriba y abajo.

Instalando cajas acústicas en el techo Atmos puede dotar a la banda sonora de esa precisión vertical que en los anteriores formatos de sonido envolvente no era posible. Podemos, por ejemplo, percibir cómo se eleva un helicóptero y pasa por encima de nosotros, y no únicamente cómo se desplaza de la parte delantera de la sala a la parte trasera. Eso sí, la precisión con la que el equipo de audio es capaz de posicionar un sonido en particular en el espacio que nos rodea depende en gran medida del número de cajas acústicas que tenemos, un dato que delimita el número de canales con el que Atmos está trabajando por debajo.